“Hoy
es tu día de suerte. Hoy jugarás conmigo.” Me dijo ayer.
Y
así comienza mi reflexión sobre el tiempo que paso con mi peque.
“No
me importa si voy justa de tiempo, no me iría escuchándote pedirme un beso.
Vuelvo atrás y siento que el tiempo se detiene mientras me abrazas y me das uno
de esos besos sonoros en los que fundes tu cara en la mía, como si fuera el más
importante del día, como si toda mi energía saliera de ese beso.